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Lección
4
La Confesionalización Reformada en Alemania
y Alemania del Sur
(Impresión)
2. Martín Bucero y Estrasburgo
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| Martin
Bucer
Boissard, Jean-Jacques; Bry, Theodor de: Bibliotheca chalcographica,
hoc est Virtute et eruditione clarorum Virorum Imagines. Heidelberg:
Clemens Ammon, 1669. Partes 1-5: 1669, S. 35 |
Martín Bucero y Estrasburgo pertenecen sólo
en grado menor a la historia reformada: La Reforma en el Sur de Alemania
representa, en el fondo, un tipo aparte de la luterana y la reformada.
Martín Bucero (el apellido originalmente se escribe “Butzer”)
nace el 11 de noviembre de 1491 en Schlettstadt, un pueblito alsaciano.
A los 15 años, ingresa al orden dominicana como novicio. Estudia
teología en Heidelberg, abandona el monasterio en 1521, y se desempeña
primero como sacerdote secular. Su participación en la disputa
luterana de Heidelberg (1518) lo marca profundamente. Desde entonces su
teología muestra la huella del mensaje de la justificación.
Entre 1521 y 1523, Bucero está cerca del caballero humanista Francisco
de Sickingen. Trabaja como párroco en las ciudades alemanas de
Landstuhl y Weissenburg (hoy francesas), se casa con la ex monja Isabel
Silbereisen, y en 1524 es excomulgado por el obispo de Speyer debido a
su matrimonio y algunas prédicas con mensaje reformatorio. Vuelve
a su tierra natal, Estrasburgo, donde es elegido párroco en 1524.
En Estrasburgo, la Reforma ya ha había sido introducida (entre
otros por Wolfgang Capito), y Bucero sigue por este camino marcando paso.
Desarrolla una teología propia que al mismo tiempo lo une con Lutero
y lo separa de él. Los fundamentos de la doctrina de la justificación
se encuentran también en Bucero: El hombre no puede salvarse por
sí mismo, es profundamente pecador. Sin embargo (aquí Bucero
pone otro énfasis que Lutero) esto no significa que el hombre creyente,
quien reconozca que sólo puede ser salvado por la gracia de Dios,
pueda descansar ociosamente. El Espíritu de Dios habilita al hombre
para servir al prójimo, y esto conduce a diversas reformas en la
sociedad y la iglesia. Poco después del inicio de sus actividades,
ya a comienzos de los años 1530, Bucero es considerado el reformador
más importante de las ciudades del sur de Alemania. Se convierte
en asesor del príncipe Felipe de Hesse, uno de los soberanos que
preparan el camino a la Reforma en Alemania. El profundo interés
de Bucero está en la unificación de las diversas corrientes
protestantes. Trabaja intensamente para lograr un consenso entre los protestantes
de Wittenberg y los de Zurich (a los que se siente más cercano)
en lo que se refiere a la comprensión de la Santa Cena. Pero sus
intentos fracasan. Lutero no acepta la postura intermedia de Bucero, y
después de la muerte de Zwinglio, los zuriguenses también
rechazan sus esfuerzos de unificación protestante. Al final, Lutero
logra un acuerdo (más bien formal) en cuanto a la Santa Cena (Concordia
de Wittenberg de 1536) entre Wittenberg y los territorios evangélicos
alemanes, que están en peligro de quedar aislados. La consecuencia
es que los protestantes de Alemania del sur se inclinan mayoritariamente
al luteranismo.
Aparte de sus esfuerzos por lograr un consenso dentro del mundo evangélico,
Bucero se compromete en los llamados Diálogos sobre la Religión
en Hagenau, Worms y Regensburgo (1540/41). Estos diálogos apuntan
a una reconciliación, o por lo menos a un arreglo, entre las iglesias
evangélica y católica. Sin embargo, fracasan.
Entretanto, las actividades reformatorias de Bucero en Estrasburgo avanzan;
demasiado rápido para el gusto de algunos estrasburgueses. En 1548,
Bucero es obligado a abandonar la ciudad. Emigra a Inglaterra, donde recibe
el grado de doctor en teología en Cambridge e intenta impulsar
la Reforma en el Reino Unido. Sin embargo, nunca logra adaptarse bien
en Inglaterra. Muere en 1551. En 1557, sus osamentas son quemadas públicamente
en el mercado de Cambridge en el contexto de la recatolización
transitoria bajo la reina María, pero es rehabilitado solemnemente
dos años más tarde por la reina Isabel I.
Tres años después, Conrado Hubert, quien fuera colaborador
estrecho de Bucero por muchos años, escribe: “(...) entre
los fieles servidores de Cristo (...) Bucero no era el menor.” Los
incansables esfuerzos de Bucero por lograr la reconciliación entre
los evangélicos y su incesante actividad surten efecto mucho más
allá de su época. Su importancia teológica ha sido
redescubierta en el siglo XX.
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