2. Confesiones del territorio de la Reforma suizo-alemana

Las 67 Tesis o Artículos de Ulrico Zwinglio frecuentemente se consideran como la primera confesión reformada del año 1523, constituyendo la contribución de Zwinglio a la llamada Primera Disputación de Zurich en enero 1523 (v. Lección 2). En estas Tesis se tratan todos los temas teológicos de interés por medio de una interpretación de la Biblia; la explicación detallada de las Tesis en julio 1523 es considerada como una de las obras más importantes de Zwinglio.

En 1523, Zwinglio redactó su Introducción de Zurich como consecuencia de la Segunda Disputación de Zurich. En ella se había criticado, entre otros, la escasa educación del clérigo, lo que llevó a Zwinglio a redactar una especie de “instrucción de trabajo” (según Karl Barth) para los pastores, en el que trata la doctrina de pecado y gracia, la ley, el Evangelio y la nueva vida, exigiendo reformas eclesiásticas en cuanto a las imágenes y el culto. En noviembre de 1523, el Consejo de Zurich declaró esta escritura documento obligatorio.

Las diez Tesis de Berna del año 1528, que apenas llenan una página y se deben a la autoría de los predicadores bernenses Berthold Haller y Francisco Kolb, son el fundamento de la conversión de Berna a la Reforma. También tenían influencia directa en St. Gallen, Mühlhausen, Biel y Lindau. Esta confesión se destaca especialmente por su primera tesis: “La santa iglesia cristiana cuya única cabeza es Cristo, nació de la palabra de Dios; ella permanecerá en su palabra y no escuchará la voz de un extraño.”

De las “Tesis de Berna” de 1528

Tesis 1
La santa iglesia cristiana cuya única cabeza es Cristo, nació de la palabra de Dios; ella permanecerá en su palabra y no escuchará la voz de un extraño.

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Preguntas para profundizar

1. ¿Qué cosa se excluye con esta afirmación de la iglesia que Jesucristo es su “única cabeza”?

2. ¿Qué podría significar “la iglesia nació de la palabra de Dios”?

3. “La santa iglesia cristiana” es una cita de la Confesión Apostólica; sin embargo frente a la versión antigua católica romana algo ha cambiado.
¿ Sabe usted lo que es?

 

En 1530, con ocasión de la Dieta Imperial de Augsburgo, Zwinglio entregó su Fidei Ratio (razón o justificación de la fe) como confesión; sin embargo, esta confesión probablemente no fue tratada en esa oportunidad. Zwinglio argumenta claramente en oposición tanto al catolicismo como al luteranismo, dando un resumen de su doctrina cristiana basada en la Confesión de Fe Apostólica. La doctrina de los sacramentos que era el punto central de las polémicas, es tratada en todos sus detalles.

El Sínodo de Berna del año 1532 se remonta esencialmente a la autoría del reformador alsaciano Wolfgang Capito (Estrasburgo). Con este documento, Capito calmó los disturbios que azotaban Berna, debidos a una fuerte oposición romana y una radicalización parcial de la Reforma. En sus 44 capítulos, se esclarecen los aspectos teológicos fundamentales y las preguntas acerca del reglamento de vida en las congregaciones y de la cura de almas. La posición equilibrada y ecuménica de Wolfgang Capito fue decisiva para su éxito.

La Confesión de Basilea del año 1534, también de sólo algunas pocas páginas, se remonta a Oecolampad, quien la preparó, y su sucesor, Osvaldo Myconius. Ella sirvió para consolidar la Reforma en Basilea. Lo especial en este caso es que el Consejo de Basilea que promulgó la confesión invitó a todos los ciudadanos a ratificarla. La Confesión de Basilea estuvo en vigor hasta el año 1872, en el que se derogó la obligatoriedad legal de todas las confesiones en Basilea.

La confesión más importante de la Reforma suizo-alemana fue, durante treinta años, la Primera Confesión Helvética o Confessio Helvetica Prior del año 1536. Planificada y promulgada en un esfuerzo común por las ciudades de Zurich, Berna, Basilea, Schaffhausen, St. Gallen, Mühlhausen y Biel, y redactada por Leo Jud, esta confesión demuestra en un lenguaje claro y sin adornos los principios de la temprana Reforma suiza. Sólo fue superada en su impacto hacia afuera por la Segunda Confesión Helvética o Confessio Helvetica Posterior. Esta última se remonta a una confesión personal de fe de Enrique Bullinger del año 1562, transformándose en 1566 en la confesión común de las iglesias reformadas helvéticas (salvo Basilea). Más tarde ganó importancia más allá de las fronteras suizas, sobre todo en Hungría y Polonia, pero también en Escocia.

La Confessio Helvetica Posterior se considera, en un primer momento, como el documento definitivo de la Reforma suizo-alemana. Sus treinta artículos se basan principalmente en la Confesión de Fe Apostólica. Sus argumentos, que se remontan a la Santa Escritura (aquí también sus autores explícitamente conceden la posibilidad de un mayor conocimiento), tratan de consolidar y conservar la doctrina reformada internamente y defenderla hacia afuera. En el curso del liberalismo, que abolió cualquier obligación confesional, la Segunda Confesión Helvética perdió importancia en Suiza. Sin embargo, hoy en día todavía es considerada como una de las confesiones reformadas más importantes.